Generalmente, se juega por pasar el rato, por obtener una ganancia, pero cuando trae consigo que se actúe y viva en función del juego, se puede hablar de una enfermedad que necesita ser tratada.
Para el ludópata el juego no es un vicio si no una necesidad, ha establecido una dependencia con el juego como otros individuos con el tabaco, el alcohol o las drogas. Pero como en toda adicción la víctima es el último en darse cuenta, o mejor dicho en reconocer que tiene un problema.






